Durante años, él ha cargado nuestros instrumentos, atriles y escenografía — contra viento y marea, de concierto en concierto.
Pero ahora está gastado. Oxidado. Mecánicamente ya no es confiable.
Se ha ganado su servicio... y merece jubilarse.
Para poder seguir actuando de forma segura y fluida, necesitamos un nuevo remolque.
Uno que nos ayude a avanzar otros años.
Una que encaje con la energía, el esfuerzo y el amor con el que creamos música.
Por eso pedimos tu apoyo.
Cada contribución — grande o pequeña — nos acerca a un reemplazo seguro y confiable.
Juntos podemos hacer esto. Juntos mantenemos la música en marcha.
Gracias por ayudarnos a seguir adelante.